El picoteo ha cambiado de reglas. Atrás quedaron los tiempos de las patatas de bolsa con variantes aburridas, o los untables sin alma. Hoy en día, recibir en casa, exige algo más. Y esto es, sorprender desde el primer bocado, pero sin encadenarse a la cocina. En este caso buscamos el equilibrio perfecto entre la sofisticación de un bar de moda y la comodidad de nuestra propia casa. Queremos algo que se pueda comer de pie, copa en mano, mientras se rompe el hielo de la noche.Ahí es donde ocurre la magia de este plato. La combinación une dos mundos aparentemente opuestos que nacieron para encontrarse como son la cremosidad icónica del queso Philadelphia y el punch canalla, ácido y marinero de las aceitunas rellenas de Gilda de La Española que ahora las encuentro en el Gadis. La gilda, ese pincho clásico del norte que vive un momento dorado en los locales más actuales, se reinventa por completo. Al picarse minuciosamente junto a las anchoas ácidas, piparras y un toque de AOVE, se transforma en un «tartar» vibrante que contrasta de forma adictiva con el dulzor láctico del queso. Es una opción fantástica porque con su inmediatez se prepara en diez minutos, entra por los ojos gracias a sus colores vivos y su textura rugosa, ofrece una experiencia que rompe con la monotonía del aperitivo tradicional. Una propuesta moderna, gamberra y seductora que dejará a todos con ganas de más.

INGREDIENTES

1 Tarrina (200g) de queso Philadelphia.

1 Lata de Aceitunas rellenas de Gilda La Española.

4-5 Piparras (guindillas vascas) en vinagre.

Un chorrito de buen aceite de oliva virgen extra (AOVE).

Perejil picado.

ELABORACIÓN

En un bol, batimos el queso Philadelphia con una cuchara o varillas hasta que quede cremoso y aireado. Lo extendemos en un plato llano formando unas especies de pétalos en el centro. Escurrimos bien las aceitunas y las piparras.  Las ponemos sobre el queso crema con las piparras troceadas y espolvoreamos con perejil picado. Por último, coronamos con un hilo generoso de AOVE.

PRESENTACIÓN

La mejor manera de presentar este aperitivo es con tu bebida favorita. En este caso, la presencia de un bitter fue fantástica aunque no hubiera ido nada mal un spritz.

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