Lo primero que llama la atención al entrar en Nado es el aislamiento. No ha perdido esa esencia de restaurante de antaño con las paredes de piedra, sin ventanas, en los que uno huía del mundo para concentrarse en los platos tradicionales. Podríamos estar en cualquier taberna de la costa de Galicia en la que los marineros esperan una mejoría del tiempo para salir a faenar.

Pero en cuanto la música comienza a calarnos y la cocina nos contagia el ritmo, el colorido empieza a manifestarse y vemos que ha nacido algo muy singular. Nado, nacido en gallego, es el nuevo local de Iván Domínguez a quien no le ha faltado valor de asentarse en uno de los que fueron restaurantes de referencia en Coruña durante muchos años. El Coral de César Gallego.

A Iván se le notan sus orígenes como cocinero de la armada. Cuando nos fijamos en los tubos de colores, las mesas corridas modulables y las estanterías con todo ordenado, pensamos en el comedor de un submarino, donde todo tiene que estar en su sitio. Pero no es por falta de espacio sino porque los estantes guardarán como mucho las materias primas para un servicio.

Cocina de mercado donde todo entra cuando es necesario. Como el método japonés Just in time. Justo también es el leve aroma que desprende su cocina. Desde las mesas compartidas nos atrapa una mezcla entre ahumados, brasas y escabeches que lejos de ser molesto colabora a crear una atmósfera tan distinta como sus platos, a pesar de trabajar con materias primas tradicionales.

La inducción por su precisión y las brasas por su tradición son los dos medios que maneja para alcanzar puntos de cocción sublimes. Para ello Iván cuenta con un equipo en cocina bien adiestrado y que sabe interpretar órdenes. La cocina de Nado establece un diálogo entre la alta cocina y el pret a porter, en el que una ensaladilla se termina con una pinto a la brasa. Es la experiencia acumulada en formatos tan distintos como Alborada y Arallo.

Ahora Iván puede manifestar libremente su personalidad atlántica y como el submarino del capitán Nemo, adelantarse a los tiempos y hablarnos de la cocina que viene. Quizás en eso es en lo que se dejan ver las influencias de su paso por Casa Marcelo.

Escabeches como el de Lamprea, exquisito. El Pato de la France o los Mejillones y Zanahoria, el Pinto o las Alcachofas que dicen que no maridan con nada, pero maridan con Nado. Todo un festival visual de aromas y de sabores que irá desgranando sin trampa ni cartón a lo largo de las temporadas. Postres ligeros pero muy sabrosos y dentro de la corta pero seleccionada bodega muy recomendable el vino de la casa.

Producto, técnica y experiencia. Los tres cabos que sujetan la imaginación de Iván que ahora se expresa más libre que nunca. Nado suelta las amarras y comienza su viaje Atlántico. Seguiremos contando sus aventuras…

 

Restaurante NaDo

Callejón de la Estacada, 6

!5002 A Coruña

Tel. reservas 981 979 433

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